miércoles, 26 de noviembre de 2008

MONOLOGO DE UN ADOLESCENTE

Quedé huérfano de padre a los 9 años. A los 12, cuando terminé la primaria, les pregunté a mis dos hermanos mayores, si podía ingresar a la secundaria. Me contestaron que NO. Que el presupuesto de la familia no lo permitía. La pucha, fue como si me hubieran arrojado un balde de agua fría.
Mi inquietud, reclamaba la necesidad de aprender, de conocer caminos distintos a los que estaba recorriendo.
Hoy a los 16, hago trabajos de repartidor de productos varios. Odio mi jardinero azul gastado, zurcido y envidio a los muchachos bien trajeados.
Deseo con ganas poder cambiar. Sé que para lograrlo tendré que rebuscármelas. Ya no me basta con lo que ahorro en la alcancía.
Esta semana voy a asociarme a un club del barrio donde seguramente podré codearme con jóvenes estudiantes. También me interesa seguir aprendiendo a jugar al ajedrez. Voy a ponerme con todo para tratar de conseguir un trabajo que esté mejor pago y juntar lo que sea para mejorar mis pilchas.
Durante la noche voy a seguir con mis cursos de idiomas.
El tiempo dirá si es que podré concretar mis sueños.
Ah!!!!. También está en mis planes formar una hermosa familia y tener tres hijos.
Luis Getzelevich

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