miércoles, 26 de noviembre de 2008
VIDAS PARALELAS, LOS DOS LEONES
Hoy, llegar a tener un título de ingeniero, no es una garantía para conseguir trabajo. Esto le sucedió a nuestro amigo Raúl, que después de muchos sacrificios pudo obtener el ansiado pergamino. Había recorrido, un sin fin de lugares. No lograba conseguir un trabajo. Su desesperación lo llevó a pensar en algún momento, en lo peor. Pero decidió ser tenaz y no claudicar. Fue así que de pronto, vio los toldos de un enorme circo. Se animó a entrar, y luego de golpear sus manos, fue atendido por un encargado. Este, rápidamente le contestó: no hay vacantes. Ya sea por la expresión de angustia que reflejó el rostro de Raúl, o bien una piadosa reacción, animaron al encargado del circo a responder: solamente podría ofrecerte un puesto de equilibrista. Al escuchar ésta oferta, nuestro ingeniero azorado respondió: no tengo la más mínima idea sobre equilibrismo. – No te aflijas - , eso lo resolveremos practicando. Empezaron atando una tensa cuerda de unos 20 mts. De largo, entre dos columnas. Gradualmente, la cuerda que se elevaba a 1 metro del piso ya llegaba a los 3. Eso sí, antes del piso una tupida red protegía una eventual caída. Así fueron escalando , práctica tras práctica hasta que llegó la noche inaugural de la función. Para esa ocasión, la cuerda se colocó a una altura de 10 mts. Aterrado, nuestro ingeniero, no se animaba atravesar la cuerda. Y para colmo de males, miró hacia abajo y la red no estaba colocada. Y para mayor desesperación, vio como un león de aspecto feroz, se paseaba por el piso mirándolo fijamente. Pero su parálisis se desentumeció, cuando escuchó que el león le decía: no te aflijas, yo también soy ingeniero.
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